Errores al comprar una marquesina para coche

Errores al comprar una marquesina para coches

Comprar una marquesina para coches es una decisión que va mucho más allá de proteger un vehículo del sol o la lluvia. Se trata de una estructura permanente que debe integrarse correctamente en el espacio, cumplir con criterios de seguridad y ofrecer una protección eficaz durante muchos años. Una elección incorrecta puede derivar en problemas de estabilidad, deterioro prematuro de los materiales, costes de mantenimiento elevados o incluso en incumplimientos normativos que obliguen a modificar o retirar la instalación.

Además, no todas las marquesinas están pensadas para el mismo uso ni para las mismas condiciones climáticas. Factores como la ubicación, la orientación, el tipo de suelo o el número de vehículos a proteger influyen directamente en el diseño y en los materiales necesarios. Conocer los errores más habituales al comprar una marquesina te permitirá evitar decisiones precipitadas y apostar por una solución realmente adaptada a tus necesidades.

POR QUÉ ES IMPORTANTE ELEGIR BIEN UNA MARQUESINA

Una marquesina forma parte de una estructura metálica expuesta al exterior, por lo que debe soportar de forma continua viento, lluvia, radiación solar y cambios de temperatura. Si no se elige correctamente, estos factores pueden comprometer su seguridad y funcionalidad con el paso del tiempo.

Elegir bien una marquesina no solo garantiza una mejor protección del vehículo, sino que también asegura una mayor durabilidad, un mantenimiento reducido y el cumplimiento de la normativa vigente. A continuación, repasamos los errores más comunes al comprar una marquesina para coches.

1. ELEGIR MATERIALES POCO RESISTENTES O INADECUADOS

Uno de los errores más habituales es optar por materiales de baja calidad para reducir el precio. Las marquesinas fabricadas sin tratamientos adecuados pueden deteriorarse rápidamente. Materiales como el acero galvanizado garantizan una mayor durabilidad y una correcta protección del vehículo.

2. NO TENER EN CUENTA LA NORMATIVA Y LOS PERMISOS NECESARIOS

Muchas instalaciones requieren cumplir con la normativa CTE, ordenanzas municipales o permisos específicos. Ignorar este aspecto puede provocar sanciones o incluso la obligación de desmontar la marquesina una vez instalada.

3. COMPRAR SIN VALORAR EL TIPO DE USO Y LA UBICACIÓN

No es lo mismo una marquesina para un uso residencial que para un entorno profesional o un parking de uso intensivo. La ubicación y el espacio disponible influyen directamente en el tipo de estructura necesaria.

4. PRIORIZAR EL PRECIO FRENTE A LA CALIDAD ESTRUCTURAL

Elegir únicamente por precio suele traducirse en estructuras menos seguras. Una marquesina debe garantizar estabilidad y resistencia a largo plazo, especialmente en zonas con condiciones climáticas exigentes.

5. NO CONTAR CON UNA EMPRESA ESPECIALIZADA EN MARQUESINAS

Instalar una marquesina sin asesoramiento técnico puede derivar en errores de diseño, anclaje o cálculo estructural. Una empresa especializada en marquesinas aporta experiencia, soluciones a medida y cumplimiento normativo.

CONSULTA CON EXPERTOS ANTES DE COMPRAR TU MARQUESINA